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Coyoacan
Basta con pisar sus banquetas de piedra volcánica, para sentir como nos transforma su legado millonario. Baldosas de cristal negro se traslapan para formar las calles que llevan a la plaza colonial del Centro de Coyoacan. El tercer sitio es donde un saludo motiva la celebración de la vida, salta la alegría del encuentro inesperado, fluye una conversación que se convierte en una danza de emociones que reconstruyen el camino andado. En este lugar las sonrisas abundan y los corazones cantan al ritmo de los suspiros.
En esta región siempre calienta el sol, porque brota de las mismísimas ventanas del alma, aquí nadie está solo o incomodo, aquí la ternura reina con la esperanza renovada...